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martes, 20 de septiembre de 2016

¡Ya estamos de vuelta! ¡Qué bien nos sientan las vacaciones!

El lunes 19 de septiembre nos reencontramos en Armentia para conversar y compartir nuestras vivencias, emociones y deseos para el curso que comienza. 

María nos contaba cómo le llamaba la atención que personas con más de 70-75 años del norte de Europa se fueran hasta Almeria en autocaravanas super equipadas con remolque (con coche, bicis, moto...). ¡Menudos desplazamientos pa´l cuerpo!

Mari José nos contaba que a ella hace unos años iba de camping y les encantaba ir a Girona a un camping fantástico, cerca de Sant Antoni de Calonge, situado en la carretera. Un camping en medio de un pinar espectacular desde el cual, atravesando la carretera por un túnel, se llegaba a unas calas preciosas y se podía pasear por la costa hasta el pueblo de Calonge.

Cristina nos contaba que ella va de Carro-Tienda: un remolque que cuando se abre, se monta la tienda y así no se duerme en el suelo.

En general valorábamos que la vida en el camping ayuda a desconectar de la rutina: tranquilidad, contacto con la naturaleza, despreocupación por la ropa que vestir (en camiseta y/o traje de baño todo el día), se hacen amistades y hay buen ambiente con la gente del camping.

También valorábamos que de unos a otros lugares hay mayor/menor conciencia del respeto y cuidado de lo que es de todas las personas: zonas comunes limpias que se mantienen cuidadas, reciclaje de basuras...

Inés llegó al siguiente tema de conversación regalándonos un refrán "A quien tiene hijxs y orejas (ella dijo ovejas, pero parece que serán orejas), nunca le faltan las quejas"

Inés no sabe qué es aburrirse. Siempre tiene algo que hacer, generalmente para alguien que no es ella. Cristina comentaba que hoy en día "me aburro" es una de las frases comodín de lxs niñxs... Y que hasta comiendo, ha escuchado lo de "me aburro"... ¡¡pero si estás comiendo!! Achacábamos ese aburrimiento a tanta televisión y juegos en dispositivos móviles. Ese "enganche" que desengancha de cosas sencillas que ayudan a despertar la creatividad y la imaginación (jugar con palitos, hacer construcciones, modelar estrellas con migas de pan). Las criaturas están muy dirigidas durante el curso escolar y durante los días laborales de la semana con una parrilla de actividades que parecería la de personas directivas... y con stress para madres, padres, abuelas, abuelos y criaturas.

Mari Jose comentaba que ella, salvo en vacaciones, no sabe estar sin hacer nada... como si fuera una enfermedad (hacienditis): siempre estar (pre)ocupada haciendo... Y ¿cuándo tenemos tiempo para nosotras? Sí, algo de tiempo tenemos: para hacer actividades que nos sientan bien (una vez más: actividades)... yoga, gimnasia, manualidades, estos encuentros mensuales. Tras procesos de enfermedad, cambiamos el chip... pero generalmente decimos mucho y recomendamos más, pero luego nos cuesta aplicarlo a nuestras vidas. 

Nos cuesta delegar... soltar las riendas, aflojar... A algunas más que a otras. Eso de que cocinen, hagan la colada, limpien de otra manera, no como lo hago yo.... Aprender a aceptar "y está bien". Aprender a reconocer y agradecer, sin echar la bronca... ¡¡Nos cuesta!! ¿Quizá no tenemos paciencia? ¡¡Preferimos hacer nosotras lo que sabemos, como sabemos en un "titá"!! Claro, hay un problema: contribuir a hacer personas inútiles funcionales que han visto que siempre, una duenda hacía todo: ropa sucia que por arte de magia vuelve a estar guardada en armarios y cajones; zapatos sucios que aparecen relucientes; materia prima que se convierte en comida; platos sucios, relucientes en los armarios.

Nos cuesta compartir lo que sabemos, enseñar...
  • ¡¡además si ya no necesitan nuestros saberes!! En lugar de preguntar a la ama cómo hacer una tortilla de patata, que busquen la de Arguiñano en Internet!! 
  • Y si les sale tan bien las tortillas por ahí... ¡¡a ver cuándo la hacen en casa!! 
¿Seremos capaces de aflojar, de no aspirar a la perfección, de dejarles hacer, sin dirigir, sin condicionar, sin echar la bronca? ¿Seremos capaces de compartir lo que sabemos? Aunque no tengamos la fama de Arguiñano, tenemos mucha experiencia, mucha sabiduría y mucho por aportar a la sociedad?

Estas sesiones de saberes van de eso: de tomar conciencia que nosotras también contamos, también sabemos, también podemos compartir entre nosotras y con quien nos lea vía Internet, nuestras dudas, aprendizajes, saberes. No hay verdades absolutas. Cada cual vive su vida de la manera que puede y quiere. Pero tener estrellas, luces y sombras que nos acompañan en el camino, ¡¡es una gran ayuda!!

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