lunes, 12 de diciembre de 2016

Encuentro de Saberes de diciembre en Armentia

De izquierda a derecha: Inés, Conchi, Julia, María,
María Luisa, Mari Jose, Mentxu con unas cuantas ausencias...
Y de enero... a diciembre,
¡sin darnos cuenta!
¡Otro año que se nos ha pasado,
compartiendo saberes!

En el encuentro de hoy hemos hablado de un montón de temas. Comenzando por lo interesante que resulta que personas, en general, y mujeres, en particular, de distintos concejos tengamos un espacio de encuentro mensual para compartir nuestras realidades y saberes; aprender juntas y entre todas; poner en común necesidades y propuestas para vivir mejor nuestras vidas y vivir mejor en los lugares en los que residimos.

También hemos hablado de lo interesante que es tener actividades como las manualidades o ejercicio (taichi, gimnasia...) para relacionarnos y compartir nuestras inquietudes. Estas actividades son mucho más que manuales o hacer ejercicio: son una terapia de lo más completa que nos ayuda a hablar, desahogarnos, salir de nuestras rutinas y enriquecernos con otras aportaciones y miradas.

Hemos conversado también sobre las diferencias que existen entre los distintos concejos; más o menos población; más o menos gente joven (mayor mucha en todos); más o menos actividades; más o menos participación de las mujeres en los concejos para proponer acciones de mejora para los pueblos.

Y también conversaciones en las que nos gusta volver al pasado y recordar. Hoy una de nosotras recordaba cómo "antes" la gente era más amable, respetuosa y atenta con las personas mayores y hoy en día, da pena... Una anécdota: En una entidad bancaria una persona mayor pide 150€ en ventanilla. El trabajador le dice de malas formas que menos de 300€ no dan en ventanilla y que lo saque del cajero. La señora dice que con 150€ tiene bastante (y no sabe utilizar un cajero). El trabajador ser más borde aún y decirle que no.... Entra en juego nuestra heroína y le dice a la señora que le pida al trabajador los 300€. Una vez se los da, le dice a la señora que le diga que le ingrese en su cuenta 150€...

Nos hemos reído un rato con la anécdota y la forma de contarlo de nuestra heroína. Y puede ser un ejemplo de cómo encontrar alternativas y respuestas creativas a "normas" absurdas y comportamientos "desagradables" de personas trabajadoras que seguramente reciben órdenes "absurdas" (porque piensan en el beneficio y lucro de una empresa más que en el bienestar y la calidad de servicio de las personas).

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